Introducción

 

Ofrecer una visión integradora del arteterapia y el cuerpo resulta relevante en las aplicaciones de las terapias artísticas y el desarrollo personal, más que porque el arteterapia sea una herramienta terapéutica para ofrecer un medio de actualización del potencial o viabilizar la conexión y expresión emocional; porque implica un énfasis especial en comprender al cuerpo dotado  de vitalidad, asiento de la habilidad creadora, que el arte puede movilizar en función de su sanación y expansión.

Con este objetivo, en la primera parte se aborda el tema del cuerpo, su definición y comprensión a la luz principalmente de la terapia corporal y se esbozan aspectos siempre en dirección a su relación con el arte. En la segunda parte se desarrolla la idea de cómo arte y cuerpo se afectan recíprocamente, el primero para propiciar la autoexpresión en el segundo, y el segundo como medio de la experiencia estética y el proceso creativo del primero. Finalmente se propone una mirada del arteterapia con el cuerpo como protagonista, siendo la síntesis de la revisión teórica expuesta.

El cuerpo

El cuerpo, es en su cualidad orgánica, morfológica, fisiológica y estructural el vehículo de nuestra interacción con el medio ambiente, que como organismo vivo procura su desarrollo y sustento. Cuando hablamos de él en general lo asociamos con nuestra identidad, la identificación con atributos visibles que lo conforman: extremidades, sexo, rostro, cada una de sus partes y las propiedades sensoriales que la piel como gran órgano nos proporciona;  conexión respecto a él, la experiencia del ambiente y el momento presente.

 

Más allá, el cuerpo es un nivel del que podemos tomar consciencia, entendiendo que ser autoconsciente involucra la capacidad de darse cuenta respecto de sí mismo (Winnicott, 1960). Este nivel se encuentra imbricado con otros que facultan la totalidad del organismo en función de la experiencia que denominamos VIDA. El ser autoconsciente es la habilidad plenamente humana de reconocerse vivo, que existo, y la posibilidad de reflexionar sobre ese hecho.

“La vida es lo que permite a los seres humanos sentir. Con la palabra <<sentir>> no se pretende sino designar aquella conciencia que surge del diálogo orgánico del cuerpo, mente y emociones, esto es, no tenemos un cuerpo, sino que somos un cuerpo. Este cuerpo es capaz de contener y sostener todo tipo de experiencias, incluso las así llamadas espirituales.”  (Sentis, 2017).

El cuerpo está en interacción dinámica con otros niveles de consciencia: el nivel emocional, que involucra igualmente aspectos sensitivos y orgánicos, que se configuran como contracción o expansión de grupos musculares siendo esto placentero o displacentero y que se significa como una emoción particular a partir de la experiencia. Las emociones son además una manera de comunicación más allá de la organización cognitiva en el lenguaje, que surgen de acuerdo a la vivencia sobre sí mismo y los demás.

Dentro de los niveles de consciencia se encuentran: físico (corporal), afectividad (emociones/el otro), mental (pensamiento/fantasía), los otros (social) y espiritual. Siendo la consciencia de contacto la interrelación entre el nivel físico y la afectividad en el encuentro con el otro. (Ocampo, 2007).

El nivel mental, depositario del pensamiento y la fantasía propicia la organización de la experiencia generando la posibilidad de significarla y simbolizarla, además de proveer así la sensación de continuidad e identidad. Este nivel será relevante para comprender cómo los símbolos y significados que ocurren en el arte provienen del cuerpo y su energía. Así, el nivel corporal provee elementos centrales de la identidad, el reconocimiento del propio cuerpo y sus particularidades, generando la noción de individuo, la consciencia de ser quien soy más allá de los otros, pero en contacto con ellos.

Estos niveles y su interrelación proveen en conjunto la noción constituida de lo que somos. El proceso de sentir es entonces un diálogo entre las sensaciones, las emociones y el pensamiento, la integración de la experiencia de lo que soy, habilitando el intercambio con el entorno y el encuentro con los otros.

Referencias:

Ocampo, Pilar. (2007). Encuentro con la esencia. El camino del guerrero. Editorial cuatro vientos.

Sentis, Vikrant. (2017). Terapia Corporal Neo-Reichiana. Somatic Emotional Processing. RIL Editores.

Winnicott (1960), citado en: Sassenfeld, André. (s.f). Teoría primal y psicoterapia. Manual de Entrenamiento Experiencial de Facilitadores en Desarrollo Personal Humanista Transpersonal. Centro Experiencial para el desarrollo humano.

Zinker, Joseph. (1977). El proceso creativo en la terapia guestáltica. Editorial Paidós.

 

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